Como parte de este viaje, es necesario darse un clavado...y como no estaré en solitario,
confieso que me da un poco de miedo. Sentir que la privacidad se esfuma al escribir con posibilidad de ser leida me asusta...pero de no hacerlo, lo sé, me arrepentiría.
Quiero agradecer a la hermosa Ranita Feliz que desde hace un año me animó a poder escribir en un espacio como este. He de decir que ella no parece una rana en lo absoluto, sino más bien es una hadita...por ser, es bella y libre como un colibrí... fresca y muy divertida en sus palabras...
También agradezco a Giussepina, porque la pluma de sus dedos en el teclado son ágiles y dramáticos...tanto, que tal vez no se ha dado cuenta de cómo nos inspira...algún día lo notará, no le quedará remedio...
También agradezco a quien está por cumplir un año de haber partido para ya no volver... querido maestro, quien siempre me orientó a la expresión genuina de mis ideas...
Estas personas, y otras más, me han conformado en lo que soy. Ahora me queda lo más hermoso, doloroso y amoroso, tanto como, creo yo, parir un hijo :
descubrir el sabor de la Vainilla.